De un trago

12.02.2015

Tengo un serio problema en esta vida: me paso de rápida. Es sencillo, cuando tu vas, yo ya he ido y vuelto unas 35 veces. Recorro en 3 días lo que la mayoría suele hacer en 3 semanas, destino 3 semanas a lo que otros dedican 3 meses, invierto solo 3 meses en lo vivido en 3 años... A veces yo misma me agoto de mi intensidad y tanta rapidez, de la agilidad mental y de ejecución con la que me sorbo la vida, porque es precisamente esa la sensación con la que me quedo, creyendo momentáneamente que me la he bebido toda y por mas que le dé la vuelta al vaso, ni tan siquiera resbalará una gota.

Misteriosa y sorprendentemente, me voy a dormir y a la mañana siguiente el vaso vuelve a estar lleno. Me viene bien esa noche de sequía en la que reflexionar si es necesario que me entregue de esa forma, de esa manera tan brutal en la que doy todo mi ser. Tras unas breves autoinstrucciones en las que me repito que debería ser un poquito más egoísta y pensar algo más en mí, no tardo en volver siempre a la misma conclusión: es mi forma de ser, no la voy a cambiar; no la quiero cambiar. Yo soy siempre 100, no voy por fracciones.

Hoy me siento algo cansada, por haberme empeñado en beberme de un trago ese licor llamado "solucionar toda tu vida sin que tú me lo hayas pedido", cargándome con tus responsabilidades tanto como dejes y me sea posible. Excesiva, como siempre, pero igualmente he creído toda mi vida que eso era lo que me hacía especial y lo siento positivo. Me he tirado de cabeza a la piscina de tu existencia sin ningún equipamiento más que mi valentía y cierta arrogancia repitiéndome un "yo siempre salgo a flote, no importa lo turbias que estén las aguas", pero ahora, ahora que llevo unos meses que a otras personas se les habrían hecho años, me canso por un momento de nadar y pienso que en realidad no había necesidad de sumergirme en el agua tan pronto, habiendo podido quedarme tranquilamente un rato sentada en la orilla mojándome las pantorrillas disfrutando del paisaje...

No obstante, esto es sólo un pensamiento, y mañana volveré a sentirme fuerte y sin frustrarme por no tener una varita mágica que haga desaparecer todos tus problemas en un santiamén. Problemas que yo no tenía y que han venido a mí en el pack de ese amor tan intenso que te profeso y con el que me correspondes. Y mañana volvería y volveré a actuar de la misma manera desinteresada y entregada como lo vengo haciendo desde el primer momento, dándote todo lo que tengo y todo lo que soy, hasta que otro día me sienta cansada de nuevo y necesite apenas parar 5 minutos a coger aire.