Jamonas al poder. ¡Qué vivan las gordibuenas!

21.10.2015

Ay las modas, que vienen y van. De ropa, destinos turísticos, peinados, tipos de comida, y como no, hasta en lo que a la figura se refiere. Desde que el mundo sabe de la existencia de Kim Kardashian hemos pasado de la veneración de cuerpos famélicos a la fascinación contemplativa de generosas cantidades de grasa estratégicamente distribuidas. Vengo a reivindicar michelines, barriguitas, bracitos rollizos y sobre todo, el derecho de toda mujer a sentirse atractiva, deseable y deseada.

Así que resulta que ahora estamos de moda las jamonas.

Ya hay muchos estudios antropo- y sociológicos por internet que argumentan de sobra por qué las mujeres carnosas siempre han sido objeto de deseo. Símbolo de fertilidad, éxito y seguridad. A mí me gusta más aplicar una consigna que aprendí de jovencita y me hizo mucha gracia: "Cuanta más masa, mejor se pasa". Nunca me ha ido mal en ese sentido puesto que soy de pecho muy generoso (actualmente, talla 95H o 95GG), culona y caderona, y como no tenga la alimentación a rajatabla subo kilos sin pestañear.

Y así me ha ocurrido en los últimos meses, que he cogido unos cuantos kilos producto de la felicidad y las comidas y cenas con mi chico (añadámosle acabarme los restos de los niños... me da cosa tirar comida...) que me ha puesto de un exuberante que da gloria verme. No voy a negar que engordar no me afecte a la moral: no me caben mis espectaculares modelitos del invierno pasado y estoy incómoda practicando sexo bocabajo con mi chico encima, tanto como me ha crecido el pecho me resulta molesto... Pero le leo la parte positiva al constatar que cada vez hay más hombres que admiten sin tapujos gustarles las jamonas, curvosas, rellenitas o como internet ha tenido a bien bautizarlas, "gordibuenas" (a mi el término me parece espantoso...). Lo he pensado muchas veces, al ver vuestra cara de deleite cuando me agarrabais la cara interna de los muslos, que parecía que me queríais dar un bocado, imaginaba "Y esto, ¿Cuándo estén con una mujer delgada, cómo será? ¿De dónde la agarra? ¿Qué carne le aprieta y sobetea?". Tener esta figura da tanto juego... Es tan sencillo como ponerte a cuatro patas y sacar un poquito el culo para fuera: caderas, cachete derecho, cachete izquierdo, brazos, y las tetas frente al espejo, proporcionan una coreografía delirante en la que mis bamboleos no solo te la ponen dura sino que te envuelvo y agito con mi culo persiguiendo nuestros respectivos orgasmos...

Bien, volvamos a las gordibuenas. No cualquiera puede ponerse la etiqueta. Según la web WeLoverSize hay que reunir los siguientes 5 rasgos característicos (copio literalmente):

1. Una cara bonita. Normalmente esto viene acompañado de esa ranciedad a la que estamos tan acostumbradas: "Con lo guapa que eres... de cara". Pffffff.

2. Un cuerpo proporcionado. Porque sí, queridos mios, se puede estar gorda pero tener un cuerpo armonioso y las lorzas muy bien puestas.

3. Muchas ganas de sacarse partido y de molar. La ropa, el maquillaje y los complementos dicen mucho de las personas y toda gordibuena sabe perfectamente cuáles son esas prendas que le hacen parecer una tremendísima amazona.

4. Tener el guapo subido. Esto tiene más que ver con la autoestima y la actitud vital que con una simple apariencia física. Una persona es más atractiva por lo que transmite y aquí entra en juego la universidad de "quiérete a ti misma".

5. Mucho sentido del humor.

En definitiva: ser atractiva, sentirse follable y folladora. Y eso no ha variado un ápice del año pasado a hoy, porque mi actitud en la cama sin ropa sigue siendo la misma de siempre. Y para muestra un botón la foto que encabeza este post y que hicimos el otro día en casa en un rato de juegos...

Aprovecho para preguntaros: echad un vistazo por encima a las imágenes que muestra google al introducir el término "gordibuenas". ¿Te gusta? . Me interesa tu opinión... 

PD: nada más publicar este post, me ha avisado Wordpress de que con él cumplía mi entrada número 100, con dos 0 tan redondos como el 100% de mi cuerpo...