La botella de champán (verdades y mitos acerca del squirt)

09.09.2013

A raíz de la publicación de un artículo en el suplemento de moda de un conocido periódico, me he decidido a dejaros mi humilde opinión como mujer y "usuaria".

En primer lugar, debo decir que estoy ABSOLUTAMENTE de acuerdo en todo lo que en el se dice, principalmente por mi experiencia personal y que paso a detallaros.

El squirt existe. Había oído hablar del tema, visto algún video, y sencillamente, creía que era un truco más de la industria pornográfica.

Por otra parte, desde hacía muchos años venía experimentando en ocasiones en las que estaba tremendamente excitada, una sensación de pulsión y lo que yo creía eran esas ganas de orinar que menciona el artículo. Lo controlaba y me contenía, si bien a veces encontraba la cama más mojada de lo habitual de un líquido transparente, no podía haber sido la lubricación normal pero tampoco le daba más vueltas...

Hasta que a principios de este año, con un amante con quien me compenetro/aba a la perfección, sucedió, y es más, intuía que si él repentinamente sentía un chorro caliente sobre su mano no sólo no le desagradaría sino que le gustaría aún mas (evidentemente, algo habíamos hablado del tema). De modo que me dejé ir y por primera vez, no lo reprimí. Noté claramente como se abrían las compuertas de mi interior y comenzaba a fluir un liquido literalmente a chorro. Grité. Me sorprendí tantísimo que me contraje y cesó. Ese día yo no daba crédito, ¿Alguien puede entender como te sientes cuando descubres a los treinta y tantos, después de 15 años de sexo frecuente, que eres capaz de eyacular?.

Posiblemente sea de las vivencias más intensas y positivas que he vivido en muchos años. A la sorpresa se le unió una sensación grandiosa: sentirte una mujer especial, con un don relativamente escaso que te dota de un aire exótico, mezcla de misterio y mito, una de las elegidas que disfruta del sexo hasta cotas alcanzables sólo para unas pocas.

Verdaderamente ha habido un antes y un después. Posiblemente fuera esa la noche en la que nació Marina, la mujer liberada que suscribe estas líneas.

Evidentemente, tras esta primera vez, mi amante se prestó gustoso a complacer las ansias de experimentar con mi cuerpo y ver hasta donde podía llegar. Recuerdo el día en el que me estrené como escort, él estaba al tanto y quedamos justo después de la cita. Llegué a su encuentro indecentemente excitada y encantadoramente puta (véase post referente a las acepciones de esta palabra...). Aquella noche estrenaba el body negro que aparece en las fotos, quería sentirme más puta que nunca. No tardó en empezar a masturbarme introduciendo dos dedos mientras los flexionaba en forma de gancho, metiéndolos y sacándolos muy rápido de mi interior. Empecé a correrme de forma descomunal durante ¿5, 10, 15? minutos, perdiendo cualquier tipo de control sobre mi cuerpo y sobre mí misma. Le suplicaba que parase pero él hacía caso omiso y únicamente respondía que no pararía hasta sacármelo todo. Alternaba oleadas en las que rezumaba lentamente acompañado de un dulce orgasmo, con otras pocos segundos después de explosión y un chorro que todo lo salpicaba. A juzgar por las manchas de la cama, esa noche eyaculé alrededor de un cuarto de litro de líquido...

No es en absoluto orina, ni huele ni sabe como tal , huele tremendamente salado y es incoloro. No se como será en otras mujeres, pero yo únicamente lo logro mediante estimulación manual o con un consolador, no con la penetración. Y lo prefiero, porque me encanta la escena de verme frente a un espejo ofreciéndome mientras mi acompañante, colocado en mi costado, me masturba con fuerza y nuestros rostros se aproximan.

Mi recomendación para todas las mujeres con ganas de experimentarlo: El único obstáculo que hay que vencer es el bloqueo mental. Una vez tienes confianza con tu compañero de cama, y la certeza de que no es orina, sólo resta dejarte llevar y disfrutar esa sensación en la que se abren las compuertas de tu sexualidad y sientes el burbujeo al descorchar la botella de champán. En mi caso, la mayoría de las veces va acompañado de un orgasmo, y la particularidad reside en que si él no cesa de estimularme, puedo seguir eyaculando y corriéndome hasta suplicarle llorosa que pare mientras me arqueo de forma instintiva y descontrolada. Con el paso del tiempo he constatado que el squirting es como el comer... es mejor no atiborrarse o acabas sintiéndote mal, en este caso, tener una oleada de orgasmos brutales seguidos durante cinco o diez minutos me deja tan exhausta que físicamente soy incapaz de darle a mi compañero nada más que las buenas noches, acabándose el polvo en ese preciso momento. Y tampoco se trata de eso, ¿no?

Sin embargo, la gran revelación para mi no consiste en el hecho de eyacular. Si, es algo muy espectacular de ver, que duda cabe, pero es aun mejor lo que no se ve. La gran particularidad del squirt, al menos en mi cuerpo, es la intensidad del orgasmo que lo acompaña, y creo poder afirmar que debe ser de la misma intensidad que el orgasmo masculino. Sólo hay que ver la reacción (o ausencia de ella) en un hombre tras el orgasmo, a mi en este tipo de orgasmo me sucede igual. Puedo llegar a perder parte de la consciencia, no recordar como han sido los últimos minutos, y físicamente estoy exprimida. Sin embargo, con el orgasmo más tradicional, estimulando directamente el clítoris o en la penetración sin más, se trata de algo mucho más breve, lo cual me permite ir a por más al poco tiempo. Son distintos y en función de la situación y la compañía elijo uno u otro, prefiero más orgasmos de menor intensidad , o bien uno más apoteósico.

Bien, este es mi punto de vista y lo que experimento en mi anatomía. Pero, ¿cuál ha sido la reacción de los hombres con quienes he estado?. Pues... en el 70% de los casos, sorpresa y me temo que un cierto reparo. En las películas a todos os encanta verlo, pero tenerlo en la mano es otra cosa, ¿no?. Y lo entiendo y respeto, por lo cual, no es algo que vaya a hacer sin previo acuerdo. (Por cierto... me encantaría saber vuestras opiniones al respecto!)

Así que, sabido queda, Marina lo ofrece en el menú (ver info aquí), pero hay que pedirlo expresamente.

Tú trae las copas, que de la botella de champan... me encargo yo ;)

Marina.

https://smoda.elpais.com/articulos/squirt-mitos-y-verdades-sobre-la-eyaculacion-femenina/3806