Sueños húmedos

16.02.2014

Ha vuelto a ocurrir. He vuelto a tener un sueño erótico, aunque bien pensado, de sueño erótico tenía más bien poco, era absoluta y puramente sexual. De modo que prefiero elegir el término "sueños húmedos" , que encaja más con la realidad física vivida bajo mis sábanas.

Desde los 13 años vengo teniendo sueños húmedos con frecuencia, y si bien no soy capaz de sacar estadísticas, en la gran mayoría de los casos, suelo llegar al orgasmo estando dormida.

Sencillamente, delicioso. Supongo que me ocurre como a todos, a temporadas, unas de mayor intensidad para luego transcurrir semanas o incluso hasta meses de ausencia. Lo más gracioso es cuando al despertar intentas asociar qué hechos reales del día anterior han dado lugar a que tu subconsciente se pusiera a jugar por la noche.

Aquel primer sueño erótico a los 13 años, con Javi, mi mejor amigo de EGB. Sencillamente estábamos en un enorme campo en primavera, lleno de flores y mariposas, hablábamos y reíamos, hasta que nos besamos, y enzarzados en el beso nos dejamos caer rodando por la pendiente mientras la excitación crecía con la velocidad de nuestro descenso, rodábamos y rodábamos y justo paramos al llegar a la onda expansiva en mi interior, ... Al día siguiente no era capaz de mirarle a la cara, lo hacía, y aún paladeaba sus besos, hacía tan pocas horas que habíamos estado juntos rodando campo abajo...

La sensación de los sueños eróticos suele permanecerme unas horas nada más (¡menos mal!). !Recuerdo que a los 16 o 17 soñé con un profesor de matemáticas terrible!. Feo, muy mayor, le faltaban varios dientes y los que tenía eran totalmente negros, fumaba apestosamente... ¡Y soñé que le cabalgaba sobre la mesa del aula!. Tenía otros profesores mucho más atractivos y jóvenes, así que aquel día pasé toda su clase en babia intentando descifrar por qué había elegido esa temática bizarra para mis delirios oníricos... ¿Quizás era un intento desesperado de que se me desatragantasen las dichosas matemáticas de tercero de BUP?

Y hoy, esta noche, ha vuelto a ocurrir. He vuelto a tener un sueño erótico, con mi jefe. Mi jefe me pone, está a punto de cumplir los 50, tiene un cuerpo bien formado de muchos años de deporte, un cuerpo masculino que deseas que te envuelva, da igual cómo. Lleva la cabeza rapada, algo que viene siendo mi debilidad desde los 20 años. Ahora la cosa está más calmada pero tuvimos una época de tensión sexual que hacía muy divertido ir al trabajo, con un momento álgido hace un

par de años, cuando al revisar unos documentos, cogió mi mano por la parte de los nudillos y se

quedó paralizado mirando mi larga y cuidada manicura francesa:

- "¿Siempre has llevado las uñas así?"

-"Si..."

- "Pues... no me había dado cuenta. Son... son muy bonitas...perdona... sólo es que...".

Fueron treinta segundos eternos. Le dediqué una amplia sonrisa, como siempre hago, sabedora de dónde estaba imaginando mis manos, la retiré con suavidad y volví al documento haciendo caso omiso. De vez en cuando aún nos tiramos el anzuelo, pero no pasamos de ahí. El otro día, en un momento de crisis en el trabajo, me preguntó "¿Qué necesitas, en qué puedo ayudarte?". Era una pregunta de cortesía, no tenía sentido que me ayudara, ya estaba terminándolo yo. Pero me pudo el subconsciente y el espíritu vacilón y le espeté, nuevamente con la sonrisa "Nada. Lo que yo necesito tú no puedes dármelo....". Se quedó un poco cortado primero y después se echó a reír dando media vuelta...

Pero es mi jefe. Y como tal, nunca pasará nada, en todo caso, si algún día me marcho de la empresa, el finiquito me lo pienso cobrar sobre su mesa de reuniones y espero que me coloque los billetes uno a uno en la liga de las medias. Con la boca.

Esta noche he soñado con él. Típicas jornadas motivadoras en algún hotel, con presentaciones, charlas, y parte lúdico - festiva para cohesionar el equipo. Un hotel en la montaña, quizás en los Pirineos, todo de madera y chimeneas en cada esquina. El hotel cuenta con zona de spa y ya estoy cansada de estar todo el tiempo con la gente. Consigo escaparme y encerrarme en una sala a modo sauna finlandesa, forrada de tablones de madera, luces ocres, vapor y suave música en el ambiente.

La sala está presidida por una preciosa bañera redonda de madera, llevo ya unos minutos dentro del agua con los ojos entreabiertos, dejando flotar las manos al compás de la música, cuando se abre la puerta y asoma su rostro.

-"¡Perdona!, no sabía que estabas aquí!" Sorprendida, intento hundirme algo más en el agua, es absurdo, no hay espuma... Me tapo con la mano lo que puedo.

-"De verdad, lo siento, yo no sabía..." sigue diciendo. Pero no cierra la puerta. "Pero ya que te veo, quería preguntarte, hablaste con Fulano de X?"

Sueños... ocurren cosas absurdas. Como que me pregunte eso en esa situación. Ve mi cara atónita y continúa.

- "Perdona, menuda estupidez, mejor me voy..."

Cierra la puerta y desaparece. Para reabrirla 3 segundos después.

- "¿Puedo...? ¿Puedo... contigo?"

- "¿Bañarte? Si sólo es bañarte, por qué no. No es propiedad privada mía..."

Miro de reojo y le veo desnudarse en un rincón. Primero de espaldas, unos muslos fuertes que terminan en unas nalgas duras y torneadas. Se gira y me ofrece la visión de un torso tal y como me había imaginado por lo que se adivinaba bajo sus camisas, con la combinación perfecta de vello y unos pectorales masculinamente marcados. Entrecierro los ojos, no quiero seguir mirando o me voy a excitar demasiado.

Le oigo entrar en la bañera y acomodarse a mi izquierda. Es entonces cuando vuelvo a abrir los ojos. Mis pechos flotan por encima del agua, no hay espuma, ambos vemos el cuerpo desnudo del otro bajo el agua como si fuera algo totalmente normal y natural.

Le sonrío y cierro los ojos. Me relajo, disfruto de la temperatura y del ambiente.

Estoy dormida. Estoy soñando.

Evoco su cuerpo desnudo a pocos centímetros de mi. En cómo él aprovecha mis párpados bajados para estudiar mi anatomía. Cómo baja su mirada de mi cuello a las rodillas mientras sube su erección. Pasan los minutos que parecen horas.

Estoy dormida. Estoy soñando.

Con los ojos cerrados, estiro el brazo y comienzo a acariciar su costado con la yema de los dedos.

Mientras tenga los ojos cerrados no pasa nada, no es real, lo estoy soñando. Los dedos traviesos suben y bajan, dibujan formas, sólo se oye el movimiento del agua. Él no hace nada más que observar la escena, seguimos así un buen rato, hasta que a tientas, ojos cerrados, no está ocurriendo, giro mi cuerpo hacia donde está él , a pocos centímetros, en un sencillo movimiento suave y ligero por el agua, colocándome a horcajadas sobre su cuerpo, flotando, sin tocarle.

Estoy dormida. Estoy soñando.

Me dejo guiar por el sonido de su respiración y acerco mi rostro al suyo. Lento y suave como los movimientos del agua. Cada vez le oigo más próximo. Él impávido, dejándose hacer. Llego a sus labios y los pinzo con los míos, echo la cabeza hacia atrás mientras muerdo su labio inferior suavemente.

Estoy dormida. Estoy soñando. Por fin sus manos cobran vida y agarra mis pechos bajo el agua.

Enloquece con la textura. Yo me dejo hacer mientras sólo siento lengua y juego con la suya. Mi excitación, ojos cerrados, sigue en aumento. Agarrada a su nuca para tener un punto de apoyo frente a la flotación, bajo las caderas y los muslos, que hasta ahora le rodeaban sin tocarle, anclándolos a la perfección bajo él, y de un solo movimiento, me penetro con su verga.

Es en ese preciso instante en el que su polla se clava por primera vez en mi interior, abro los ojos.

Ya no estoy dormida, ni estoy soñando, estoy follándome a mi jefe que me tiene loca...

La viscosidad de mis braguitas esta mañana así daban fe de ello...

¡Feliz domingo!

M.